Mujeres y niñas son víctimas de la violencia sexual en Sudán del Sur

NACIONES UNIDAS, 21 de abril (NNN-UNIS) — En Sudán del Sur, las constantes crisis amenazan la seguridad de las mujeres y niñas que tienen que evitar los lugares públicos como puntos de recogida de agua, lavabos o mercados, así como lugares de recolección de leña, por miedo a ser atacadas, violadas o explotadas sexualmente. La agencia de la ONU encargada de la salud sexual y reproductiva ofrece servicios de protección y prevención para estas mujeres.

Una niña sostiene sus libros para que no se mojen de camino a casa desde la escuela en la aldea de Walangwalang, que se salvó de las inundaciones del río, en las afueras de Juba, en Sudán del Sur. Foto: UNICEF/Bullen Chol

En Bentiu (Sudán del Sur), Nyachar Gatneay Rial, de 38 años y madre de cuatro hijos, cuenta cómo “solía recoger leña, hacer carbón y vender leche fresca para ayudar a cubrir las necesidades de nuestra familia. Ahora tengo que vender té en el mercado local para ganar algo de dinero”.

La familia de Nyachar, como otras 220.000 personas, perdió su casa y medios de subsistencia por las inundaciones en el estado de Unidad, en Sudán del Sur, en julio de 2020, y se ha pasado años trasladándose en busca de refugio en campamentos para desplazados internos. Las inundaciones arrasaron con los cultivos y las viviendas, dejando a miles de familias, ya empobrecidas, sin ningún tipo de refugio ni forma de ganarse la vida.

El conflicto en curso y la creciente inseguridad en Sudán del Sur exponen a las mujeres y las niñas a riesgos cada vez mayores de ser víctimas de la violencia sexual y de género. Diang Juoy Tutchar, de 39 años, viuda y madre de cinco hijos, explica cómo ir a recoger leña se ha convertido en una actividad peligrosa para las mujeres.

“Sabemos que las zonas de recogida de leña son inseguras por la amenaza de la violencia. También hay animales salvajes como serpientes y cocodrilos, así que es especialmente peligroso cuando tenemos que cruzar un campo inundado para conseguir leña”.

Se calcula que 2,6 millones de personas en Sudán del Sur corren el riesgo de sufrir violencia de género en 2022, lo que supone un asombroso aumento del 25% respecto a las estimaciones de 2021. Casi el 40% de las mujeres y las niñas declararon tener que evitar lugares públicos esenciales como puntos de recogida de agua, lavabos y mercados, así como lugares de recolección de leña, por miedo a ser atacadas, violadas o explotadas sexualmente.

Nyachar Gatneay Rial no ha tenido un lugar estable al que pudiera llamar hogar en los últimos diez años. Junto con su marido y sus cuatro hijos, se ha visto obligada a moverse continuamente en el conflictivo estado de Unidad para escapar de la violencia, las inundaciones y la sequía, en una búsqueda constante de seguridad.

Unos 8,9 millones de personas, más dos tercios de la población de Sudán del Sur, necesitan ayuda humanitaria urgente para sobrevivir a las diversas crisis del país que se solapan, desde la violencia generalizada y el conflicto enquistado, hasta los problemas de salud pública y las catástrofes climáticas.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) trabaja en Sudán del Sur, ofreciendo espacios seguros para las mujeres y las niñas afectadas por las crisis humanitarias, y proporcionando servicios de salud sexual y reproductiva, protección e información en un entorno seguro. En 2021 consiguió llegar a más de 3300 personas.

El personal también ofrece gestión de casos para las supervivientes, apoyo psicosocial, y derivación a servicios legales si es necesario.

Para ayudar a las mujeres y a las niñas a recuperar su autosuficiencia y a ganarse la vida en entornos menos peligrosos, el Fondo apoya cursos de capacitación en materia de preparación para la vida. En estas formaciones pueden aprender a confeccionar ropa, hacer joyas o producir toallitas sanitarias reutilizables y mascarillas. En 2020, más de 700.000 mujeres y niñas participaron de estas capacitaciones.

Rial ha conocido a demasiadas mujeres abandonadas o amenazadas por sus maridos cuando ya no podían mantener a sus familias, algunas incluso han debido vivir situaciones vejatorias para obtener ingresos.

Las mujeres se ven obligadas a tomar medidas de precaución; suelen viajar en grandes grupos para protegerse mutuamente cuando se aventuran a salir a trabajar, y se aseguran de estar de vuelta antes de que caiga la noche. “No tenemos otra opción; tenemos que sobrevivir y mantener a nuestras familias. Tenemos que enviar a nuestros hijos a la escuela”, explicó Diang Tutchar.

Más de la mitad de los dos millones de personas desplazadas en la actualidad en Sudán del Sur son mujeres y niñas, que corren un alto riesgo de sufrir violencia de género y de verse abocadas a matrimonios forzados e infantiles.

En momentos de crisis, como los que vive Sudán del Sur, muchos padres recurren a este tipo de enlaces forzados como manera de escapar de la pobreza extrema, especialmente cuando no pueden permitirse enviar a las jóvenes a la escuela. UNICEF calcula que la mitad de las niñas de Sudán del Sur se casan antes de los 18 años.

En 2020, el UNFPA —con el apoyo de Canadá, Dinamarca, Japón, Noruega y Suecia y del fondo de operaciones de protección civil y ayuda humanitaria de la Unión Europea— ofreció asistencia a 15.000 niñas en riesgo de sufrir violencia de género y de matrimonio forzado o infantil con servicios de protección y prevención. También prestó apoyo a más de 228.000 supervivientes de la violencia de género mediante atención médica, apoyo psicosocial y asistencia jurídica.
— NNN-UNIS

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