Burkina Faso, Sudán del Sur, Yemen y el noreste de Nigeria podrían sufrir hambrunas

NACIONES UNIDAS, 7 de noviembre (NNN-UNIS) — La combinación de conflictos, crisis económica, eventos climáticos extremos y pandemia coloca a mucha gente en una situación de emergencia alimentaria. Dos agencias de la ONU identifican cuatro puntos del planeta en alto riesgo de hambruna y advierten que el hambre aguda aumenta en el mundo.

El Programa Mundial de Alimentos distribuye comida en Kaya, Burkina Faso. (Foto: PMA/Mahamady Ouedraogo)

Si las condiciones actuales continúan deteriorándose en los próximos meses en Burkina Faso, el noreste de Nigeria, Sudán del Sur y Yemen, su población podría enfrentar una hambruna, reveló el viernes un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

El Análisis de Advertencia Temprana de los Lugares con Inseguridad Alimentaria Aguda explica que la combinación de conflictos, crisis económica, eventos climáticos extremos y la pandemia de COVID-19 orilla a cada vez más gente a una situación de emergencia alimentaria.

El documento señala que parte de la población en los cuatro países identificados padece ya hambre y agrega que la escalada de los conflictos sumada a la reducción del acceso a la ayuda humanitaria podría conducir a la hambruna.

La FAO y el PMA afirman que esos países no son los únicos que registran altos niveles de inseguridad alimentaria y alertan de 16 más donde existe un riesgo elevado de hambre aguda.

Dominique Burgeon indicó que las crisis sanitaria y económica han erosionado la capacidad de mucha gente de producir y acceder a los alimentos, acercándola a condiciones de hambre extrema. “Si queremos evitar el peor de los escenarios, necesitamos acceso a estos grupos de población para garantizar que tengan comida, produzcan sus alimentos y mejoren sus medios de vida”, recalcó.

El informe recalca que su objetivo es instar a la acción inmediata para evitar una emergencia todavía mayor en el periodo de los próximos tres a seis meses y advierte que eso dependerá de cómo evolucionen los conflictos, los precios de la comida, la pandemia del coronavirus, las lluvias, las cosechas por venir, el acceso de la ayuda humanitaria y la disposición de los donantes a seguir financiando las operaciones humanitarias.

La directora de Emergencias del PMA, por su parte, recordó que cuando se declara una hambruna “se han perdido ya muchas vidas”.

“En 2011, Somalia sufrió una hambruna que mató a 260.000 personas. La hambruna se declaró en julio pero la mayor parte de la gente había muerto en mayo. No podemos dejar que esto pase de nuevo. Tenemos que decidir entre la acción urgente hoy o la inadmisible pérdida de vidas mañana”, enfatizó Margot van der Velden.

La FAO y el PMA detallaron que la fase “catástrofe-hambruna”, es la más grave de cinco etapas del sistema de clasificación de la inseguridad alimentaria y subrayaron que cuando se alcanza ese nivel, la población ha empezado ya a morir de inanición.

El informe aborda la situación de 20 países en riesgo a causa de la agudización de la violencia, la crisis económica, los eventos climáticos extremos, las amenazas transfronterizas como la langosta del desierto y la falta de acceso de la asistencia humanitaria.

Apunta, por ejemplo que en la República Democrática del Congo hay 22 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria aguda, la mayor cifra en un solo país.

Refiere, asimismo, la situación de Yemen, donde la inseguridad alimentaria se potencia con el conflicto y la crisis económica, dando lugar al grave deterioro de una situación de por sí crítica.
— NNN-UNIS

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