TEHERÁN, 29 mar (NNN-TELESUR) — La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero ha provocado daños devastadores en la infraestructura civil y sanitaria del país persa. El presidente de la Sociedad de la Media Luna Roja iraní, Pir Hosein Kolivand, denunció el viernes que los bombardeos han dañado 92.662 inmuebles civiles, 290 centros médicos y 600 escuelas, acciones que, a su juicio, constituyen crímenes de guerra cometidos por los gobiernos de Tel Aviv y Washington.

La denuncia del funcionario, difundida por la agencia iraní Tasnim, detalla también que han resultado afectadas 71.356 viviendas y cerca de 20.000 locales comerciales. Asimismo, el ataque ha impactado contra tres helicópteros de rescate, 46 ambulancias y 48 vehículos de salvamento. Kolivand subrayó que algunas ambulancias fueron alcanzadas directamente por misiles, lo que evidencia la deliberación de los ataques contra infraestructura humanitaria.
El 28 de febrero pasado, Estados Unidos e Israel ejecutaron una agresión conjunta contra territorio iraní que provocó el asesinato del líder supremo de la Revolución Islámica, el ayatolá Ali Jamenei, además de otros altos mandos de la nación. Los bombardeos también tuvieron como objetivo la escuela primaria “Shajare Tayyebe” de Minab, al sur de Irán, donde perdieron la vida 170 niñas iraníes, un hecho que ha generado condena internacional.
Al respecto, el canciller iraní, Abbas Araghchi, señaló: “Este cruel ataque no es más que la punta visible de un iceberg mucho mayor, uno que oculta bajo su superficie catástrofes mucho más graves, a saber: la normalización de las violaciones más abominables de los derechos humanos y del derecho humanitario, y la audacia de cometer crímenes atroces con impunidad”. Las declaraciones fueron realizadas el viernes durante una reunión urgente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU convocada para abordar el ataque contra el recinto educativo.
Las cifras de víctimas siguen siendo objeto de disputa. Mientras datos oficiales iraníes situaban el número de fallecidos en más de 1.500, organizaciones independientes elevan el balance a más de 3.200 muertos, incluyendo más de 1.400 civiles, lo que sugiere un impacto humanitario de mayor magnitud del inicialmente reportado.
Washington y Tel Aviv justificaron sus acciones señalando que el programa nuclear de Teherán representa un riesgo para la seguridad internacional. Sin embargo, la ofensiva ha derivado en la destrucción masiva de infraestructura civil y en la pérdida de vidas de cientos de ciudadanos iraníes, generando cuestionamientos sobre la proporcionalidad y legalidad de las operaciones militares.
Como respuesta, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) ha lanzado ataques de represalia contra objetivos estadounidenses e israelíes en la región, incluyendo bases militares, infraestructura energética y complejos armamentísticos, en un ciclo de escalada que mantiene en tensión a Asia Occidental.
En este contexto, Irán ha recalcado que la guerra continuará el tiempo que sea necesario, puesto que posee los efectivos militares y la tecnología para sostener su defensa. A esto se suman las amenazas de un cierre total del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que aún transitan buques aliados de Teherán y que representa cerca de la cuarta parte del comercio mundial de petróleo, lo que podría tener repercusiones económicas globales significativas.
— NNN-TELESUR
