DAMASCO, 27 mar (NNN-SANA) — La escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán y el consecuente cierre del Estrecho de Ormuz colocan a la economía de Siria frente a un escenario de presión directa por el encarecimiento de la energía, aunque simultáneamente abren oportunidades derivadas de su posición geográfica como posible corredor regional de tránsito.

El investigador y analista económico Karam Khalil señaló que el bloqueo de esta vía marítima estratégica constituye una herramienta geopolítica con efectos inmediatos en los mercados internacionales, al impulsar el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, con posibilidad de alcanzar los 120 dólares si la situación se prolonga en el tiempo.
Según explicó el experto, este escenario incrementa los costes de importación, transporte y seguros, incluso en rutas terrestres, al tiempo que eleva la demanda de divisas extranjeras, lo que presiona el tipo de cambio de la libra siria y genera inflación importada en sectores sensibles como la energía, los alimentos y el transporte.
Khalil advirtió además que la crisis externa puede trasladarse al mercado interno mediante prácticas especulativas, como el acaparamiento de productos y el alza preventiva de precios, lo que podría derivar en escasez de bienes esenciales y tensiones sociales.
Pese a estos riesgos, el analista destacó que la coyuntura actual abre una ventana estratégica para Siria, ante el posible desplazamiento del comercio internacional desde rutas marítimas bloqueadas hacia corredores terrestres alternativos.
En este contexto, el país podría consolidarse como un eje logístico que conecte el golfo Pérsico con el mar Mediterráneo a través de rutas que atraviesen Irak y Jordania, con salida por sus puertos del litoral.
Khalil subrayó que este modelo permitiría reducir tiempos de transporte frente a las rutas marítimas tradicionales, aunque su desarrollo requiere inversiones significativas en infraestructuras, como la rehabilitación de carreteras internacionales, la modernización del sistema ferroviario y la creación de centros logísticos especializados.
Asimismo, destacó la necesidad de reforzar la conectividad regional con Irak, Jordania y Turquía para garantizar la fluidez del tránsito comercial y maximizar las ventajas de la posición geográfica siria.
Por su parte, el analista Suleiman Shaaban indicó que Siria posee una relevancia geopolítica creciente como punto de conexión entre Asia y Europa, lo que la posiciona como posible corredor para proyectos de transporte energético, tanto mediante oleoductos como a través de redes regionales de electricidad y gas.
No obstante, advirtió que estas oportunidades dependen de superar diversos desafíos estructurales y políticos que aún persisten en el país.
A nivel internacional, las repercusiones del cierre del Estrecho de Ormuz se extienden al conjunto del mercado energético y al crecimiento económico global.
El Estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico, constituye un paso estratégico clave para el comercio energético mundial, con un tránsito de alrededor del 20 % del petróleo global y proporciones similares de gas natural licuado, equivalentes a unos 20 millones de barriles diarios, consolidando su papel como punto crítico para la estabilidad económica internacional.
— NNN-SANA
