YAKARTA, 25 feb (NNN-TELESUR) — Incesantes lluvias torrenciales han causado severas inundaciones en al menos 26 zonas de la isla de Bali, uno de los principales destinos turísticos de Indonesia. De acuerdo con la Agencia Regional de Gestión de Desastres (BPBD), el nivel del agua ha alcanzado hasta los 80 centímetros en diversas áreas, afectando calles, viviendas e infraestructura hotelera.
Las inundaciones han avanzado con rapidez, alcanzando las primeras plantas de varios hoteles, donde el personal colabora con los huéspedes para resguardar sus pertenencias en lugares seguros. Ante la situación, el jefe de la BPBD, I Gede Agung Teja Bhusana, informó que los equipos de emergencia man-tienen como prioridad la evacuación de personas y la asistencia a los damnificados. «La situación de-manda cautela por parte de residentes y turistas, especialmente en zonas bajas y cercanas a ríos», precisó.
Testimonios de visitantes internacionales describen la situación como crítica debido al aumento del caudal en cuestión de horas. Las fuertes ráfagas de viento y lluvias han provocado apagones y blo-queos de vías, de igual modo se ha visto afectado el transporte y el tránsito peatonal.
Las autoridades locales han instado tanto a residentes como a turistas a mantener la cautela, especial-mente en las cercanías de ríos y zonas bajas de la isla. Hasta el momento, no se ha reportado informa-ción oficial sobre víctimas humanas ni se ha determinado la magnitud total de los daños materiales.
Las devastadoras inundaciones que afectan a Indonesia encuentran un precedente inmediato en la crisis climática de finales de 2025, cuando el paso del ciclón Senyar por el Estrecho de Málaca desen-cadenó el episodio de lluvias más mortífero del año en el Sudeste Asiático.
Durante los meses de noviembre y diciembre, la isla de Sumatra fue el epicentro de una catástrofe que dejó un saldo oficial de más de 900 fallecidos, miles de heridos y comunidades enteras sepultadas bajo el lodo en provincias como Aceh y Sumatra Septentrional.
El impacto estructural de aquel ciclo de lluvias fue calificado por los residentes como superior al del tsunami de 2004, debido al colapso total de la red eléctrica y la destrucción de infraestructuras vitales.
En ese período, más de mil centros educativos y cerca de 500 puentes resultaron dañados, lo que aisló a millones de personas y dificultó el acceso a servicios básicos, una situación de vulnerabilidad que se ha visto agravada por la persistencia de patrones climáticos extremos y la falta de una planificación urbana adecuada frente a la deforestación.
Ante la magnitud de aquel desastre, el Gobierno de Prabowo Subianto implementó medidas de emer-gencia que incluyeron el despliegue de militares y la entrega de subsidios económicos a las familias damnificadas.
No obstante, al igual que en la actualidad, la Administración mantuvo una postura de soberanía nacio-nal al rechazar la asistencia internacional, priorizando el uso de recursos propios y sistemas de alerta temprana para gestionar una emergencia regional que también golpeó severamente a naciones veci-nas como Tailandia y Sri Lanka.
— NNN-TELESUR
