MOSCÚ, 31 ene (NNN-TELESUR) — El Kremlin confirmó el viernes que el Gobierno de Rusia suspendió sus ataques contra Kiev hasta el próximo 1 de febrero, atendiendo a una solicitud personal del presidente estadounidense Donald Trump. El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, explicó que la medida busca crear condiciones favorables para el desarrollo de futuras negociaciones que permitan abordar el conflicto ucraniano de manera diplomática.

Al ser consultado sobre las recientes declaraciones de Volodímir Zelenski respecto a la continuidad de los combates en el Donbás, Peskov señaló que la dinámica en el frente de batalla habla por sí sola y no requiere mayor análisis.
El vocero presidencial reafirmó que el avance de las tropas rusas en los territorios en disputa demuestra la realidad operativa actual, restando importancia a los discursos de resistencia del gobierno ucraniano. Esta postura subraya la confianza de Moscú en su control territorial mientras evalúa los canales de diálogo propuestos por la administración de Trump.
Finalmente, el portavoz ruso rechazó las declaraciones del secretario general de la ONU, António Guterres, quien afirmó que el Donbás no posee derecho a la autodeterminación. Peskov calificó estas conclusiones como erróneas y recordó que Rusia mantiene una postura argumentada y conocida internacionalmente sobre la soberanía de estas regiones.
Con esta decisión de abstenerse de atacar la capital ucraniana durante las próximas horas, el Kremlin sitúa la responsabilidad de los avances en la mesa de negociación del lado de los mediadores internacionales y de la voluntad real de Washington por alcanzar un acuerdo estable. Aunque Rusia desconoce las garantías de seguridad pactadas entre el régimen de Ucrania y Estados Unidos, calificándolas de juegos públicos sin sustento real.
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, realizó una crítica contundente al señalar que es poco probable alcanzar una paz firme mientras se pretenda mantener al actual Gobierno de Kiev, al cual definió como promotor de políticas rusófobas y neonazis. Lavrov enfatizó que la continuidad de dicho mandato en cualquier parte del territorio no garantiza una solución duradera y que Moscú solo se enfocará en evaluar propuestas serias que aborden las causas profundas del conflicto.
El jefe de la diplomacia rusa recordó que las verdaderas garantías de seguridad fueron acordadas y rubricadas en abril de 2022 en Estambul, Türkiye, bajo una propuesta de la propia parte ucraniana que Moscú apoyó. Lavrov subrayó que aquel proyecto garantizaba el carácter colectivo e indivisible de la seguridad regional, incluyendo a la Federación de Rusia; sin embargo, denunció que el entonces primer ministro británico, Boris Johnson, prohibió a los ucranianos firmar el acuerdo final.
Esta revelación histórica cuestiona la legitimidad de las negociaciones actuales lideradas por Washington, las cuales Rusia percibe como una maniobra para evadir los compromisos previamente aceptados por Kiev. Las declaraciones de Lavrov responden al reciente anuncio del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, sobre un supuesto consenso para desplegar tropas europeas con respaldo estadounidense en territorio ucraniano, una medida que la propia embajadora de Ucrania ante la OTAN, Aliona Getmanchuk, tildó de carente de sentido.
Ante esta escalada, el canciller confirmó que los delegados rusos mantendrán conversaciones en los Emiratos Árabes Unidos, pero aclaró que la prensa solo será informada cuando existan resultados claros. Rusia mantiene su postura de priorizar la seguridad integral de la región por encima de los despliegues militares extranjeros que solo prolongan la inestabilidad en el este de Europa.
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