ONU suena alarma por deterioro de situación humanitaria en provincia mozambiqueña de Cabo Delgado

NACIONES UNIDAS, 21 de enero (NNN-UNIS) — Los directores para África del Sur y del Este de siete organismos de las Naciones Unidas manifestaron gran alarma el miércoles por el deterioro de la situación humanitaria y la seguridad alimentaria en el norte de Mozambique, donde se ha registrado una escalada de violencia que ha desplazado a cientos de miles de personas en la región de Cabo Delgado.

Foto: OIM/Matteo Theubet

En un comunicado conjunto, los responsables regionales señalaron que la creciente inseguridad y la infraestructura deficiente hacen que sea cada vez más difícil llegar a las familias que dependen completamente de la asistencia humanitaria, en medio del temor de que las lluvias inminentes y la amenaza de ciclones puedan agravar aún más estos desafíos.

“Además, la pandemia de COVID-19 ha hecho la crisis aún más compleja”, apuntaron los jefes regionales.

“La crisis es una emergencia compleja de seguridad, derechos humanos, humanitaria y de desarrollo, que subraya el imperativo de seguir brindando asistencia para salvar vidas mientras se apoya colectivamente la construcción de resiliencia a largo plazo liderada por el gobierno”, agrega el comunicado.

En diciembre pasado, los funcionarios de la ONU visitaron Mozambique para evaluar las necesidades de las poblaciones desplazadas y de las comunidades de acogida.

Durante esa misión, escucharon relatos muy tristes de hombres, mujeres y niños desplazados en la ciudad de Pemba, la capital de Cabo Delgado, y en los distritos de Ancuabe y Chiúre. Las vidas de estas personas han sido alteradas por el conflicto y la inseguridad.

Si bien reconocieron que se ha hecho mucho para ayudar a las víctimas de la crisis, enfatizaron que con el aumento diario de los desplazamientos, la falta de alimentos, agua, saneamiento, albergue, salud, protección y educación adecuados agudiza una situación de por sí grave, que podría empeorar por las lluvias torrenciales en curso.

Los directores también expresaron su preocupación por el impacto de la pandemia, que mantiene cerrada la mayoría de las escuelas, recordando la importancia de la inversión en el sector para construir el capital social y humano de Mozambique.

Destacaron la necesidad urgente de ampliar los programas de protección, atención médica, alimentación, nutrición y vacunación, así como el apoyo psicosocial y la ayuda a las familias agricultoras o pescadoras desplazadas para que restablezcan medios de vida sostenibles.

Asimismo, instaron al reasentamiento adecuado de las familias desarraigadas y a asistir a las comunidades de acogida empobrecidas, cuyos recursos se agotan rápidamente.

En este renglón, abogaron por respaldar al gobierno en el registro y auxilio a los desplazados.

Urgieron, además, a invertir en el desarrollo y fomento de la resiliencia para hacer realidad los derechos humanos y la justicia social, y para limitar el impacto de esta crisis y de las que pudieran presentarse en el futuro.

Para frenar el extremismo violento, pidieron que las iniciativas de desarrollo tengan un enfoque transnacional y den prioridad al mejoramiento económico y la inclusión social y política de mujeres y jóvenes.

Finalmente, exhortaron al gobierno de Mozambique y a la comunidad internacional a “intensificar los esfuerzos para poner fin a todas las formas de violencia en el país, incluida la violencia de género y el matrimonio infantil, y a invertir más en las mujeres y las niñas como agentes de progreso y cambio”.

El comunicado está firmado por los responsables regionales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, la Organización Internacional para las Migraciones, el Fondo de Población, la Agencia para los Refugiados y el Programa Mundial de Alimentos.
— NNN-UNIS

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