CAPITALES, 5 abr (NNN-SANA) — La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, junto con el cierre del Estrecho de Ormuz, ha provocado la aparición de rutas marítimas inusuales hacia Australia, país que enfrenta una creciente escasez de combustible que lo ha obligado a adoptar medidas de emergencia para garantizar el suministro.
El diario británico The Guardian destacó la magnitud de la crisis, al señalar que, tras 34 días de conflicto, un cargamento de combustible procedente del Golfo Arábigo fue redirigido hacia Sídney ante la interrupción de las importaciones habituales desde Asia.
Según el medio, el buque cisterna STI Solas transporta más de 707.000 barriles de diésel rojo desde depósitos en Países Bajos, aunque el origen inicial del cargamento era Kuwait, antes de ser desviado a través de Europa debido a las disrupciones en el suministro.
En paralelo, al menos ocho cargamentos de combustible procedentes de Estados Unidos, seis de diésel y dos de gasolina, se dirigen a Australia para mitigar la escasez.
Datos del Departamento de Energía australiano indican que las reservas del país cubren apenas 30 días de diésel y combustible para aviación, y unos 39 días de gasolina.
Ante el agravamiento de la situación, el estado de Australia Occidental activó poderes de emergencia para obligar a las empresas proveedoras a presentar información detallada sobre sus cadenas de suministro, tras el incumplimiento de varias compañías.
Las autoridades locales señalaron que la guerra en curso y el cierre del Estrecho de Ormuz han afectado directamente la distribución de combustible, generando escasez en sectores clave como la minería y la agricultura.
Australia Occidental, uno de los principales exportadores mundiales de minerales y productos agrícolas, depende en gran medida del diésel, por lo que cualquier interrupción en su suministro tiene un impacto significativo en la economía nacional.
La crisis energética en Australia se inscribe en un contexto global marcado por el encarecimiento del petróleo, las interrupciones en el transporte marítimo por el Estrecho de Ormuz y el aumento de la demanda internacional de combustibles.
Otros países también enfrentan dificultades similares, como Bangladesh, donde la escasez amenaza con el cierre de estaciones de servicio, y Filipinas, que declaró el 25 de marzo una emergencia energética nacional y busca diversificar sus fuentes de suministro.
— NNN-SANA
