Israel continúa con el cierre de la Mezquita de Al-Aqsa por trigésimo día consecutivo

RAMALA, 30 mar (NNN-SABA) — Las fuerzas de ocupación israelíes mantienen cerradas las puertas de la Mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén ocupada a los fieles musulmanes por trigésimo día consecutivo, alegando pretextos de seguridad relacionados con la agresión conjunta estadounidense-israelí contra Irán, en una medida que ha generado creciente indignación entre la población palestina.

La policía israelí ha reforzado sus dispositivos militares alrededor de la Ciudad Vieja de Jerusalén y en los accesos a ciudades y pueblos palestinos de Cisjordania, estableciendo controles estrictos que restringen el movimiento de los residentes y dificultan el acceso a los lugares sagrados para la comunidad musulmana.

En este contexto, los denominados “grupos del Monte del Templo” continúan incitando públicamente al asalto de la Mezquita de Al-Aqsa durante la festividad de la Pascua judía, exigiendo la apertura del recinto religioso durante el periodo festivo, que se extiende del 2 al 9 de abril, y promoviendo consignas que llaman a la violencia contra los fieles que se encuentren en su interior.

Por otro lado, las autoridades de ocupación aprovechan el estado de emergencia declarado como pretexto para intensificar su control sobre la Mezquita de Al-Aqsa, implementando restricciones adicionales y aumentando la presencia de efectivos de seguridad en los alrededores del complejo, lo que ha sido denunciado por organizaciones de derechos humanos como una provocación deliberada contra la libertad de culto.

Ante esta situación, han surgido crecientes llamamientos populares desde Jerusalén y otras localidades palestinas instando a la ciudadanía a movilizarse hacia los puestos de control militares más cercanos, con el objetivo de romper el cerco impuesto y forzar la reapertura del recinto sagrado para la realización de las oraciones habituales.

La continuidad del cierre de Al-Aqsa, tercer lugar más sagrado del Islam, se enmarca en un patrón de medidas restrictivas que, según observadores internacionales, buscan alterar el estatus histórico del lugar y exacerbar las tensiones religiosas en una región ya marcada por la escalada bélica y la inestabilidad geopolítica.
— NNN-SABA

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