BARCELONA, 5 mar (NNN-TELESUR) — La 40ª edición de los Premios Goya 2026 se convirtió en un espacio de denuncia y reflexión, donde artistas y cineastas visibilizaron los crímenes de guerra llevados a cabo por régimen israelí en un contexto que ya supera las 72 mil víctimas desde el inicio del conflicto.

El evento, dedicado a la producción iberoamericana, abrió con declaraciones políticas desde el escenario. El actor Luis Tosar, conductor de la gala, marcó el tono de la noche con un posicionamiento crítico frente a la violencia en Gaza.
A su intervención se sumaron figuras como Susan Sarandon, la directora española Alauda Ruiz de Azúa, las actrices Patricia López Arnáiz y Alba Flores, además de la cantante Blanca Paloma. Todos coincidieron en la necesidad de visibilizar la crisis humanitaria.
Durante la alfombra roja, los asistentes portaron pines con la frase “Palestina libre”, gesto que se convirtió en símbolo de solidaridad y protesta. Los medios que cubrieron el evento destacaron la presencia de mensajes visibles en vestimenta y accesorios.
El actor Carlos Cuevas declaró que “No hay que dejar de hablar de Palestina y creo que la cultura no debe ser neutral. No pido que todo el mundo tenga la misma opinión que yo, pero sí que creo que es importante que todo el mundo exprese su opinión”.
Por su parte, el cineasta Hernán Zin, nominado por su obra Todos somos Gaza, afirmó a su vez que “Israel, que quiere ser el poder hegemónico de la región, no hace más que matar niños. Lo hizo en 2006, en 2008, en 2014. Es un infanticidio”. Sus palabras reforzaron la denuncia sobre la continuidad de la violencia.
El gremio cinematográfico recibió además el respaldo del presidente español Pedro Sánchez, quien reiteró su rechazo a la guerra y a la crisis humanitaria en Gaza. El mandatario exhortó a la desescalada y al respeto del derecho internacional, mientras el gobierno español anunció que dejará de vender insumos militares a Israel.
Las denuncias también se extendieron a los ataques registrados en Irán, donde el 28 de febrero se reportaron bombardeos sobre 131 ciudades. Según fuentes locales, los hechos dejaron cientos de víctimas civiles, entre ellas 160 niñas fallecidas en un centro educativo y el ayatolá Alí Jameneí junto a varios miembros de su familia.
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