PUERTO PRÍNCIPE, 21 feb (NNN-UNIS) — La ONU alertó de un “aumento alarmante” en el reclutamiento de niños por bandas en Haití y de las “consecuencias devastadoras” que esta práctica genera para los menores, sus familias y la sociedad en general. El país caribeño se encuentra sumido en una crisis de seguridad, humanitaria y de gobernanza cada vez más profunda.

Pierre fue reclutado a los 10 años: “Ellos me daban cigarrillos y restos de cocaína. Me volví muy adicto. Después de consumir cocaína, ya no me comportaba como una persona normal. Sentía que estaba en otro mundo y que estaba dispuesto a matar a cualquiera”.
Las bandas armadas controlan grandes zonas de la capital, Puerto Príncipe, y sus alrededores, desplazando a familias y restringiendo el acceso a las escuelas, la atención sanitaria y los servicios básicos. La pobreza se recrudece especialmente con las familias más vulnerables, y los niños son cada vez más susceptibles de ser reclutados por las bandas para ganar dinero.
Al menos 26 bandas, con nombres como 103 Zombies, Village de Dieu, Tokyo y Kraze Barye, operan en Puerto Príncipe y sus alrededores. Controlan el territorio, extorsionan violentamente a las comunidades y luchan por el dominio con las asediadas fuerzas de seguridad haitianas. A medida que se intensifican los enfrentamientos, las bandas dependen de un flujo constante de reclutas, incluidos niños, para mantener el control.
Joseph, de 16 años: “Crecí en un barrio pobre donde las pandillas lo controlaban todo. Veía hombres armados en las calles todo el tiempo. Algunos iban bien vestidos, tenían coches bonitos y estaban rodeados de mujeres”.
Alrededor del 45 % de la población de Haití es menor de 18 años. Muchos niños se ven empujados a unirse a las pandillas por el hambre que sufren, la falta de escolarización y la desesperación económica. Otros son reclutados por la fuerza o mediante amenazas.
Los niños reclutados actúan como vigías, mensajeros e informantes, roles que explotan su edad y su capacidad para pasar desapercibidos. Muchos también participan directamente en enfrentamientos armados, controles de carretera y secuestros para obtener rescate. Un niño informó que ganaba 1000 dólares a la semana en un país donde muchos viven por debajo del umbral de la pobreza.
Las niñas se enfrentan a riesgos aún mayores, como la explotación sexual, la violación y las relaciones forzadas con miembros de las bandas. Julia relató: “Los miembros de dos pandillas aliadas me obligaron a mantener relaciones sexuales con varios de ellos en al menos seis ocasiones. Estas pandillas controlaban la zona donde yo vivía y crearon un clima de miedo”.
Los niños reclutados se enfrentan a la violencia, el trauma y el abuso. Su educación se ve interrumpida y el daño psicológico a largo plazo puede ser profundo. Miles de familias siguen huyendo de sus hogares en Puerto Príncipe debido a la violencia relacionada con las bandas.
Un nuevo informe publicado por la ONU en Haití pide sistemas de protección infantil más sólidos, el restablecimiento del acceso a la educación e iniciativas que impidan el reclutamiento en las comunidades afectadas por las pandillas. El informe destaca que las familias son fundamentales para prevenir el reclutamiento y sugiere aumentar los recursos destinados a los hogares para proteger a los niños.
Las organizaciones locales cuentan con el apoyo de las Naciones Unidas para llevar a cabo programas de formación profesional con el fin de ofrecer a los jóvenes oportunidades de empleo y una alternativa a la vida en las bandas. Se espera que la Fuerza de Represión de Pandillas, respaldada por la ONU y creada en 2025 con un mandato de 5000 efectivos, desempeñe un papel clave en la lucha contra este flagelo.
— NNN-UNIS
