GAZA, 19 feb (NNN-UNIS) — En el histórico mercado Al-Zawiya de la ciudad de Gaza, algunas luces iluminan las escasas tiendas en una ciudad agotada por la guerra. Sin dinero para comprar comida, ni agua, ni electricidad, los gazatíes intentan recrear, aunque sea simbólicamente, el ambiente del mes sagrado del Ramadán, informó Noticias ONU.

Walid al-Assi vive con su familia en una tienda de campaña junto a los escombros de su casa en el barrio de Al-Zarqa. “Ahora todo ha cambiado. Nos han privado de todas esas cosas. Hoy veo productos en las tiendas y aparto la mirada porque no tengo dinero para comprarlos. Sufro de hipertensión y diabetes, y no puedo caminar”, relató.
Amal Al-Samri, desplazada con su esposo y tres hijos, recuerda con nostalgia la vida antes de la guerra: “Nuestra vida era hermosa. Visitábamos a los familiares, iba a ver a mis padres y hermanos, preparaba el ambiente de Ramadán y colgaba luces decorativas”. Hoy, dice, “no hay nada. Estamos viviendo una tragedia. No hay electricidad ni agua”.
En el mercado, algunos puestos han colgado faroles y carteles de bienvenida, pero los precios se han duplicado por la falta de mercancías. Luay Al-Jamasi, propietario de una tienda de decoraciones, explicó que “muchas personas se han visto privadas de las decoraciones porque no tienen electricidad. Además, los precios han subido mucho porque no han entrado productos”.
Pese a todo, Maher Tarazi, un ciudadano palestino cristiano, tarareó una canción tradicional: “Han llegado noches dulces y felices (…) La gente quiere sentirse feliz. Hemos pasado por tiempos difíciles, y es bueno que todavía estemos vivos”.
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), al menos dos tercios de la población —1,4 millones de los 2,1 millones de habitantes— viven en asentamientos superpoblados, en tiendas que ofrecen escasa privacidad y protección.
— NNN-UNIS
