NACIONES UNIDAS, 24 ene (NNN-TELESUR) — Un informe de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud alertó que la tierra entró en una fase de “bancarrota hídrica”. Este estado implica que el agotamiento y la contaminación de los recursos dulces han superado los flujos renovables.

Muchos ecosistemas han alcanzado puntos de inflexión donde la recuperación es ya una imposibilidad. Según datos del informe, la humanidad no solo ha gastado el ingreso anual de agua de ríos y lluvias, sino que ha vaciado los ahorros milenarios guardados en glaciares, humedales y acuíferos.
“Muchas regiones han vivido muy por encima de sus posibilidades hidrológicas”, explicó el autor principal del informe, Kaveh Madani. “Es como tener una cuenta bancaria a la que se le extrae dinero cada día sin que entre un solo depósito. El saldo ya es negativo”, advirtió.
La magnitud del colapso se refleja en la desaparición acelerada de infraestructuras naturales críticas. De acuerdo con el informe, desde 1990 más de la mitad de los grandes lagos del mundo han perdido volumen.
Esto afecta directamente a un 25% de la población mundial. El panorama en las zonas húmedas es igualmente crítico, con la pérdida de 410 millones de hectáreas en los últimos 50 años.
Un 70% de los principales acuíferos presenta descensos significativos. La calidad del agua se ha visto comprometida por una mezcla tóxica de agrotóxicos, plásticos, desechos mineros y residuos farmacéuticos.
Esta quiebra hídrica amenaza la base de la estabilidad global. Pone en riesgo casi la mitad de la producción mundial de alimentos.
La agricultura, responsable del 70% del consumo de agua dulce, enfrenta ahora una “sequía antropogénica” derivada del uso excesivo. Actualmente, 2.200 millones de personas carecen de agua potable segura.
Casi 4.000 millones sufren escasez grave al menos un mes al año. Pese al diagnóstico, el informe propone un cambio de paradigma: abandonar la gestión de crisis para adoptar una “gestión de quiebras”.
Esta estrategia exige renegociar la relación con el entorno y transformar la agricultura. También garantizar un reparto equitativo de los recursos restantes y blindar los ecosistemas que aún producen agua.
Según las Naciones Unidas, la Conferencia de la ONU sobre el Agua de 2026 se perfila como el escenario para promover este rescate global. Aunque la restauración de los acuíferos agotados sea inviable, aún es posible salvaguardar las reservas actuales.
— NNN-TELESUR
